MODELO ECOLÓGICO
A.)
Determinar
el propósito, alcance del modelo y limitaciones y autor o autores.
Propósito alcance
y limitaciones del modelo ecológico: La
psicología comunitaria puede referirse también a aquellos problemas
psicológicos y sociales que pueden ser estudiados por los métodos establecidos
en las ciencias de la conducta. En esta definición, el término psicología
comunitaria representa un conjunto de temas a investigarse y evaluarse por un
grupo de psicólogos, sociólogos y especialistas urbanos.
La psicología comunitaria
también puede representar un objeto para crear un ambiente social que ofrezca a
sus miembros un sentimiento de comunidad.
Una de las piedras
angulares de la perspectiva ecológica es que se enfoca al contexto local. La
premisa de la perspectiva ecológica es que los servicios comunitarios como
intervenciones en una comunidad específica, debieran contribuir al desarrollo
de la comunidad. La perspectiva ecológica es la evaluación de un escenario
natural a fin de rediseñar el contexto que gira en torno a un problema social,
de manera que un problema comunitario específico se altere a medida que el
medio ambiente que lo contiene también se modifica. La perspectiva ecológica
ofrece la posibilidad de no enfocarse únicamente a los efectos sino a las
causas sistemáticas.
El adoptar la
perspectiva ecológica significaría desligar el enfoque en las comunidades de
las aspiraciones e intereses personales, o institucionales, y, en lugar de
ello, convertir las circunstancias y los eventos locales en el objetivo importante
del trabajo. Aquello significaría hacer cosas nuevas y diferentes, conocer la
complejidad de la comunidad como un todo a fin de identificar los talentos y
recursos que todavía están presentes. Significa identificar a aquellas personas
que se interesan en su comunidad.
El observar a una
comunidad ecológicamente significativa es mirar cómo se relacionan las
personas, como se manejan sus roles, las organizaciones y los eventos. Si
podemos ver la comunidad como una serie de sistemas y como es la relación de
estos, tenemos una mejor oportunidad de diseñar proyectos, sistemas y servicios
que se aproximen a las necesidades de la comunidad.
El programa
ecológico puede establecerse desde la base en la comunidad, y no restringirse,
únicamente a un grupo de profesionales o a un estrato social. La perspectiva
ecológica aclara que si nos situamos en el interior de un contexto social, es
más probable que hagamos un esfuerzo para resolver un problema social en la comunidad,
y no simplemente ofreceremos una actitud adecuada con las habilidades
profesionales.
Uno de las mayores
dificultades en el suministro de servicios humanos es la resistencia de los
profesionales a trabajar sobre problemas genéricos o sociales. Ciertamente, los
problemas de la pobreza, el racismo, y la contaminación van más allá de las
capacidades y perspectivas. El desarrollo ecológico de una comunidad significa
que el profesional debe tener el deseo de desarrollarse con su comunidad. Debe
ser capaz de dejar su molde profesional y adherirse al sentimiento de muchas
personas y a los recursos que éstas posean.
Proporcionar
bienestar ecológico significa ayudar a desarrollar los recursos naturales de
una comunidad. El bienestar no representa la ausencia de enfermedad en los
individuos, el bienestar se concibe como el desarrollo y la creación de
recursos dentro de la comunidad.
Para la
perspectiva ecológica los criterios sufren una modificación y se orientan hacia
las relación de los seres humanos, hacia la forma en que los recursos
prevalecen se fortalecen, hacia la manera en que las sub-unidades de la
comunidad pueden desarrollarse y evolucionar, de tal manera de que la comunidad
se adapte a nuevas influencias, hacia el cómo las comunidades múltiples y más pequeñas
se suceden unas a otras a través del tiempo.
Urie
Bronfenbrenner (Moscú, 29 de abril de 1917 - Ithaca, 25 de septiembre de 2005):
Fue un psicólogo estadounidense que abrió
la teoría ecológica sobre el desarrollo y el cambio de conducta en el individuo
a través de su teoría de sistemas ambiente que influyen en el sujeto y en su
cambio de desarrollo.
En contra de este
panorama, Bronfenbrenner (1977b, 1979) plantea su visión ecológica del
desarrollo humano, en la que destaca la importancia crucial que da al estudio de los ambientes en los que nos
desenvolvemos. Algo que considera imprescindible, especialmente si queremos
evitar perdernos en descripciones excesivamente detallistas y en el estudio de
procesos sin sentido. Bronfenbrenner defiende el desarrollo como un cambio
perdurable en el modo en el que la persona percibe el ambiente que le rodea (su
ambiente ecológico) y en el modo en que se relaciona con él.
El postulado
básico del modelo ecológico que propone Bronfenbrenner viene a decirnos que el
desarrollo humano, supone la progresiva acomodación mutua entre un ser humano
activo, que está en proceso de desarrollo, por un lado, y por el otro las propiedades
cambiantes de los entornos inmediatos en los que esa persona en desarrollo vive.
Acomodación mutua que se va produciendo a través de un proceso continúo que también
se ve afectado por la relaciones que se establecen entre los distintos entornos
en los que participa la persona en desarrollo y los contextos más grandes en
los que esos entornos están incluidos.
El propio autor
aclara esta definición resaltando varios aspectos (Bronfenbrenner, 1979). En
primer lugar, señala que hemos de entender a la persona no sólo como un ente
sobre el que repercute el ambiente, sino como una entidad en desarrollo y dinámica,
que va implicándose progresivamente en el ambiente y por ello influyendo
también e incluso reestructurando el medio en el que vive.
B.)
Aplicación del modelo Ecológico
en la comunidad “la maría”
La situación de
desplazamiento produce efectos severos en la vida familiar y en cada uno de los
miembros que la componente, atendiendo a su especificidad de género y edad,
siendo los más afectados los niños y las mujeres. Los hogares se ven obligados
a padecer un rápido proceso de organización - reorganización, que con
frecuencia provoca el traslado abrupto de responsabilidades. En la búsqueda de
supervivencia física y material, las necesidades emocionales y los efectos
psicosociales producidos por el desarraigo, el miedo y el temor, así como el
duelo por las pérdidas pasan a ser secundarios, sin recibir la atención
adecuada.
En el caso del
conflicto armado y del desplazamiento forzoso, se dan todas las condiciones
adversas posibles para convertir a la sociedad en un medio de cultivo violento,
que se permea hacia la estructura familiar, despojándola de su capacidad
protectora y generadora de desarrollo integral en sus miembros. La violencia
prolongada y sostenida invita a las estructuras sociales y familiares a
participar de un juego dialéctico, en el que se apuesta a la estabilidad
emocional de los individuos y por tanto al desarrollo colectivo de la sociedad;
generando un trauma que invade todas las esferas humanas.
El trauma
psíquico, social y psicosocial, son descritos por Martín Baró (1989), como la
generalización de una disfunción, que se particulariza en el individuo por
medio de experiencias extremas que le genera incapacidad para lograr ser, marca
y determina los procesos históricos de la sociedad y establece una relación
simbiótica entre individuo y sociedad, que retroalimenta su incapacidad para el
desarrollo.
El desplazamiento
provoca la pérdida de lazos afectivos, lo que se constituye en una de los
factores de riesgo más Importantes. En los niños significa una ruptura en el
proceso de socialización, que ocasiona, la pérdida de Identidad social e
individual como resultado de la abrupta interrupción de la vida comunitaria.
(SALAZAR y OAKLEY 1993)
El aprendizaje de
las reglas sociales y morales es interrumpido cuando la familia es obligada a
salir de su área y no puede ser posible continuar la educación en familia. Las
creencias sobre lo correcto y lo incorrecto se vuelven menos ciertas, crecen
las dudas sobre la justicia social’ (Richman, NAOMI. 1997)
Se presenta mayor
desadaptación de los niños y jóvenes del área rural, que se enfrentan al cambio
de un sistema tradicional de vida al insertarse en espacios socioculturales
distintos, extraños y hasta hostiles. Los cambios pueden generar un Síndrome
Reactivo de Angustia, que reúne los siguientes elementos:
Conflicto en sus
relaciones interpersonales: Desestructuración de la
vida familiar, como fuente de afecto y seguridad, lo cual produce miedo,
ansiedad, depresión, desestructuración de la imagen y de los roles familiares.
Acciones a realizar desde el modelo Ecológico.
A pesar de que el
tema de la atención psicosocial para desplazados es tan complejo debido a que
existen diversos enfoques, desde el enfoque Ecológico, se realizaran todas las acciones y argumentos válidos en
contextos sociales, geográficos, económicos, de salud pública y del proceso de
desplazamiento específicos, que nos hace posible hablar de un "modelo ecológico” de
intervención, se considera necesaria la definición de lineamientos conceptuales
y prácticos que deben orientar las intervenciones de atención psicosocial.
El trabajo psicosocial debe tener una visión
integral de la vida de la persona y el impacto que las condiciones sociales y
ambientales tienen sobre sí mismo. Desde este punto de vista, la salud y la
enfermedad mental son el resultado de una historia psicológica conjunta, de las
interacciones y relaciones con el medio ambiente total y con los otros seres
humanos, de la cultura y el tipo de calidad de vida.
En este sentido,
es necesario que se realice una intervención completa en las distintas esferas
del ser humano y su entorno en este caso:
En el ámbito contextual
en referencia al ambiente generado por la situación que se ha presentado, la
atención psicosocial debe ofrecer la oportunidad para que las personas
recuperen su autoestima, realicen adecuadamente sus procesos de duelo
ocasionados por las pérdidas materiales y afectivas, con el fin de restablecer
sus proyectos de vida y participar más activamente en los cambios sociales y
productivos de su nuevo entorno social.
En el ámbito
familiar, la atención psicosocial debe fortalecer las relaciones
intrafamiliares, permitiendo a sus miembros el autoreconocimiento como parte
activa de un sistema familiar, capaz de brindarles estabilidad emocional,
disminuyendo el riesgo de la violencia intrafamiliar, el maltrato infantil y la
adicción a las drogas y al alcohol.
En el ámbito ecológico,
la atención psicosocial debe promover la capacidad de la comunidad para la
protección de sus miembros, por medio de la prevención del deterioro del tejido
social y fortalecimiento del mismo. Detectando oportunamente los conflictos que
amenacen la identidad, la comunicación,
la perdida de los intereses comunes y la perspectiva de futuro, y
promoviendo procesos de construcción de proyecto vida, por medio de la
formación de sus miembros para el desarrollo comunitario y la convivencia
pacífica.
De tal manera las cuatro
esferas deben ser abordadas simultáneamente permitiendo la integración de los
individuos y su comunidad, lo que se traduce en procesos de desarrollo
(individual, familiar y comunitario); por medio de procesos de intervención
colectiva en el cual se complementan mutuamente la intervención psicológica y
el restablecimiento del tejido social y un ambiente agradable del mismo,
garantizando así el desarrollo del proceso al que se incluya la comunidad .
Para tal fin se debe considerar los siguientes aspectos:
El proceso
terapéutico: Debe iniciarse con el acercamiento a
la comunidad a través de la familia y de los agentes que ejercen influencia en
las relaciones sociales y la construcción, para obtener un diagnóstico profundo
e identificación del problema y las necesidades de intervención terapéutica,
grupales o individuales.
El abordaje
terapéutico:
Debe tener dimensión comunitaria, es decir que debe trascender las posiciones
puramente clínicas y contextualizar la superación de traumas causados por la
violencia y el desplazamiento en la habilitación de un contexto ecológico de
comunidad para brindar a sus miembros posibilidades de estabilización y
desarrollo que junto con el poder terapéutico del grupo, facilite el
empoderamiento individual y grupal, la recuperación más rápida y efectiva, y el
aprovechamiento del recurso profesional para lograr una mayor cobertura y por
consiguiente generar también un mayor impacto positivo en la comunidad.
La intervención
debe generar espacios de concertación y compromisos de redes de apoyo alrededor
de la comunidad: Fortaleciendo la
capacidad de ésta para establecer contactos, solicitar el apoyo, exigir sus
derechos y responder a sus miembros con equidad.
El impacto que
logre la intervención depende en gran medida de la participación de la
comunidad en el diseño de la misma, en la confianza que tenga en la entidad que
va intervenirla en cuanto a lo ideológico, metodológico, los compromisos reales
y en los aspectos de seguridad y en el empoderamiento que le permita a la
comunidad asumir los procesos una vez termine la intervención.
Las intervenciones
deben cubrir el 100% o gran parte de la población objetivo, ya que la atención
parcializada genera desacuerdos, iniquidad y conflictos que debilitan la
integración social.
Salud Pública: La
aplicación de un enfoque de salud pública al campo de la atención psicosocial
para población desplazada se caracteriza por:
Ø La
utilización de criterios de focalización de la población y priorización de los
problemas e intervenciones.
Ø Perspectiva
de atención que permita fortalecer las actividades de promoción de la salud con
hincapié en la participación de la comunidad y generación de ambientes
saludables, desarrollo de destrezas personales y familiares.
Ø Por
medio de procesos de formación que incluyan los diferentes actores como agentes
comunitarios, agentes de salud, madres comunitarias, líderes comunitarios,
maestros, agentes del Estado.
Ø Es
fundamental identificar los factores de riesgo psicosocial para conocer la
dinámica social e implementar estrategias de prevención e intervención que
respondan a la realidad de la comunidad. El riesgo psicosocial se presenta en
diversos aspectos básicos, que podemos agrupar en:
La exposición a
actos violentos tales como amenazas, torturas, desapariciones, el
desplazamiento en sí, el desarraigo, las múltiples pérdidas tanto materiales
como afectivas. De acuerdo a las características que se han observado en la
población se plantean los siguientes indicadores, en forma general:
Perspectiva de
vida, proyecto de vida: Búsqueda de alternativas
de mejoramiento de su calidad de vida. Este indicador permite observar la
actitud mental hacia su problemática actual y la capacidad de construir futuro,
es decir la capacidad de buscar soluciones y alternativas de desarrollo.
Elaboración de
duelos: Desarrollo de la capacidad de aceptación
y reestructuración interna ante las pérdidas materiales y emocionales. Este
indicador permite observar los niveles de recuperación emocional y la capacidad
de buscar mecanismos de romper círculos de ira y dolor, lo que permite un nuevo
arraigo y la construcción de esquemas sanos de relaciones intrafamiliares y
sociales.
Aparición de
síntomas o de trastornos afectivos: Es
importante tener en cuenta la normalidad de algunos trastornos como respuesta a
las situaciones vividas y la realidad actual de los desplazados en el nuevo
ambiente. La anormalidad estaría determinada por el nivel de intensidad y el
peligro que represente para el individuo y su colectividad. Por otra parte es
necesario diferenciar la aparición de un síntoma de la aparición de un
trastorno propiamente dicho. Este indicador permite observar los grados de
deterioro e incapacidad para buscar el bienestar.
Familiares:
Desintegración familiar, con un padre o madre como cabeza de hogar, familias
numerosas, disfuncionalidad en la relación de sus miembros. El que se puede
medir por los siguientes indicadores:
Ø Vulnerabilidad:
el hecho mismo del desplazamiento coloca a las familias en estado de
vulnerabilidad, pero algunas cuentan con mas herramientas para el mejoramiento
de su calidad de vida que otras. Se trata entonces de determinar la capacidad
de las familias para reconstruir su estabilidad y asegurar el desarrollo de sus
hijos.
Ø Relaciones
intrafamiliares: Es fundamental la
capacidad de la familia para brindar a sus miembros estabilidad emocional por
medio de la comunicación asertiva, el establecimiento de lazos afectivos
genuinos, desarrollo de mecanismos de protección emocional especialmente para
los niños y la estabilidad en las relaciones de pareja. El fin de este
indicador es precisar los niveles de funcionalidad de la familia en aras de la
protección y desarrollo emocional de sus miembros.
Ø Relaciones
extrafamiliares: el desarrollo familiar
depende en gran medida de la capacidad para el establecimiento de relaciones y
participación en las redes de apoyo
Identidad
Cultural: La familia desplazada se ve sometida a
los cambios culturales, cuyos efectos dentro de la estructura familiar pueden
funcionar como obstáculos para su desarrollo o como mecanismos adaptativo y de
protección. Este indicador debe proporcionar información sobre los elementos
que fortalecen y protegen la familia y que representan un obstáculo para su desarrollo.
Socioeconómicos:
Carencia de fuentes de empleo y de generación de ingresos, bajos niveles de
educación y formación, alta concentración demanda de servicios (educativos, de
salud, ayuda humanitaria, vivienda, recreación) en contraposición con la baja
capacidad de respuesta estatal. De lo anterior se desprenden el siguiente grupo
de indicadores:
Ø Nivel
educativo y/o capacitación: Las posibilidades de
mejoramiento de la calidad de vida de la familia están determinada, en gran
medida, por la versatilidad laboral de las cabezas o responsables de las
mismas. Debe entenderse por capacitación por toda habilidad o talento
desarrollado formal o informalmente por la persona observada.
Ø Actividad
económica: Se trata de conocer las fuentes de
ingreso para el sustento de la familia, su estabilidad y efectividad.
Ø Ofertas
del mercado laboral: Este indicador debe
proporcionar información sobre las posibilidades de trabajo y el conocimiento
que las familias tienen acerca de estas.
Participación
comunitaria: La familia debe desarrollar la
capacidad para integrarse y participar en procesos de autosugestión y
sociogestión para la solución de problemas, como parte de su adaptación al
contexto social. El indicador debe arrojar información sobre la adaptación de
la familia dentro de la comunidad y su adaptación.
Actividades de
esparcimiento: La recreación constituye un elemento
de canalización de la agresividad, frustraciones, dolor, rabia, etc. permite
romper círculos de violencia, permite establecer nuevos canales de comunicación
intrafamiliar y comunitaria.
Este indicador
debe proporcionar información sobre la capacidad de la familia para transformar
su realidad minimizando los efectos devastadores de la violencia y el
desplazamiento.
Se debe no solo
atender el sufrimiento, sino también todo el contexto social en el que se
encuentran, enfatizando en la prevención más que en la asistencia. Para ello
resulta fundamental la participación de la comunidad en la identificación de
los problemas, necesidades y posibles soluciones, con el reconocimiento de las
tradiciones y de los hábitos culturales.
La formación de
redes es indispensable para el empoderamiento de la comunidad sobre su
propuesta de vida: Se debe reconocer y
rescatar el papel de la familia y de la escuela en la recuperación emocional de
los niños y adolescentes, como un mecanismo para contrarrestar los efectos de
la guerra y cortar cadenas de violencia.
Por tanto es
necesario identificar las familias vulnerables y enfocar la atención al control
de los factores de riesgo a los que se encuentran expuestos, y que amenazan el
desarrollo individual, familiar y comunitario.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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modelos Teóricos en Psicología Comunitaria. Recuperado el 26 de abril de
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